Tan cerca pero aún tan lejos. La lucha contra el gran blanco

Fecha: 15/01/2012 - Publicado en www.accionantarctica.com

La sensación de aproximarse al final de una larga expedición siempre es extraña, entran los nervios, las ganas de llegar, y sobre todo, uno ve las dificultades de un modo diferente.
El día 12 avanzábamos optimistas hacia la costa en una buena etapa en la que hicimos 130 km con viento muy variable de fuerza y dirección, algo que ya viene siendo costumbre.
En cuanto al día 13, éste amaneció con un “whiteout” total, es decir, que no se veía nada y era imposible distinguir el suelo del cielo: una ausencia total de relieve que por supuesto hace imposible ver los sastrugis. Pese a ello intentamos avanzar, pero a una velocidad reducida para no impactar con obstáculos no visibles.

En esta situación, la marcha es lenta, mareante incluso. Comienza a nevar y un polvo fino nos cubre a Javi y a mí, nos chocamos contra sastrugis varios sin enterarnos y el trineo se articula sobre una nube de algodón. Tenemos sensación de ingravidez, de flotar por el espacio, tan solo se ve la cometa y absolutamente nada más. Con dificultad conseguimos hacer 30 km.

Cuando Ignacio y Juanpa empiezan su turno parece que clarea y surge momentáneamente un poco más de relieve, pero el terreno cambia y entramos en una zona de grandes blancos, es decir, de sastrugis gigantes que en esta ocasión debemos afrontar de cara. Tienen más de un metro y unas “fauces” abiertas que se pueden tragar al trineo. A veces nos encontramos con campos de satrugis, unidos entre sí que forman zanjas de más de un metro. Cuando Ignacio entra en la tienda tras un turno accidentado, afirma que son los peores sastrugis que han visto hasta la fecha. A mí me cuesta creer que sean tan malos pero no tengo más que esperar a mi turno para comprobar que estamos ante la zona más difícil de toda la expedición para navegar y que para colmo hemos de afrontarla sin visibilidad. Y a pesar de todo, ya hemos sacado 55 km a un día de mal tiempo, no es gran cosa pero es mejor que nada. Hemos conseguido bajar hasta el paralelo 83ºS y estamos animados.

Conforme salimos de la tienda el día 14 nos dura poco la alegría, pensábamos que estábamos cerca de llegar pero el día es malo y trastoca nuestros planes. Niebla, nieve sin visibilidad ni relieve, un viento fuerte y sí los mismos campos de sastrugis. Casi a ciegas nos estampamos contra algunos de esos “tiburones gigantes”, el trineo está sometido a las torsiones más increíbles de toda la travesía, en alguna ocasión los raíles se ponen a 90º unos de otros, es realmente extremo. El ritmo es de apenas 2-3 km/hora. Nos enganchamos, hay que buscar la posición de máxima tracción con la cometa para que tenga la potencia suficiente para sacarnos, pero sin que nos haga salir despedidos a gran velocidad.

El manejo es sutil, la necesidad es la de evitar impactos y posibles daños: unas veces se engancha la cuerda de tiro con un sastrugi y otras afronta sitios imposibles.
De nuevo tenemos la sensación de que es físicamente imposible que el trineo o la tienda no se rompan, pero contra todo pronóstico, no lo hacen. El trineo se dobla, cruje, gira casi 90º en un sentido y luego en el contrario, se levanta un raíl de un extremo casi un metro, luego el centro el que se levanta, mientras conduzco me caigo de mi asiento hacia un lado, luego hacia el otro, entre las cajas se abre un agujero de mi tamaño, Javi se cae, los que supuestamente duermen (porque es imposible) se agarran dónde pueden, no pegan ojo y los petates se zarandean en el interior de la tienda. Tratamos de avanzar muy despacio para no impactar.

Tenemos que cambiar las cometas para ir con la fuerza justa, aun así es desesperante, lento y peligroso. En un momento dado sale el sol entre las nubes, y podemos ir a más velocidad ya que por lo menos podemos ver y evitar la gran mayoría de los “grandes blancos”. Javi se encuentra mal, mareado algo le ha debido de sentar mal. El día no ayuda tampoco.

El terreno parece mejorar. La cuerda del tiro se rompe y aprovechamos para cambiar el turno con Ignacio y Juanpa. Nuestro optimismo matutino ha desaparecido, el tiempo sigue malo aunque la temperatura es suave, de -10º C, se nota entre otras cosas, en que la cara no duele si se va sin mascara.

Ignacio y Juanpa no tienen más suerte que la nuestra en su avance, la nieve es copiosa, el viento errático y variable por lo que tienen que ir de la cometa de 8m2 a la de 80m2 en cuestión de horas. En definitiva, hablamos de un avance lento, duro y exasperante.
Cuando entran en la tienda las caras reflejan desánimo: no solo no vamos a llegar de inmediato, sino que aún nos pueden quedar varios días… tan solo el humor de Javi mantiene en tono positivo. Estamos tan cerca pero aún tan lejos…




Ramón Larramendi cuenta la llegada al Polo Sur

Fecha: 09/01/2012 - Publicado en www.cadenaser.com

Ramón contó en la Cadena SER cómo fue la llegada de la expedición al Polo Sur.

Escuchar entrevista


El Polo Sur al fin

Fecha: 01/01/2012 - Publicado en www.accionantarctica.com

Crónica de una Nochevieja y año nuevo de 50 horas y 500 km.

Llevamos 50 horas frenéticas para aprovechar las condiciones excepcionalmente buenas de viento y de terreno y alcanzar el Polo Sur a donde al fin llegamos tras 2.200 km. de travesía recorridos en 19 días y 12 horas. La más rápida expedición no mecanizada en alcanzar el Polo Sur.

Nuestra Nochevieja, una maratoniana jornada record de 310 km. non stop. Somos el primer vehiculo movido por el viento que alcanza el Polo Sur, nuestro trineo, un autentico velero de los desiertos polares, ha vuelto a demostrar que es capaz de todo. Un sueño se cumple. Casi sin dormir, sin comer ni beber, tras navegar durante toda la Nochevieja, mientras millones de personas celebraban la fiesta, nosotros navegamos sin descanso por alcanzar nuestro objetivo, por cumplir un sueño.

Numerosas sensaciones se agolpan en mi cabeza; emoción, cansancio, satisfacción, alegría, tristeza, nostalgia, admiración , gratitud, esperanza.

Emoción por el reto conseguido, por la sensación del trabajo bien hecho. Cansancio por el ritmo agotador, no solo de las últimas horas, sino de los últimos meses. Satisfacción y alegría por culminar un sueño que empezó hace ya muchos años. Tristeza y preocupación por mi madre, que está en el hospital y siempre me animó a creer en mí mismo y a quien especialmente dedico este momento. Nostalgia por no estar con mi mujer Getse ni con mi hijo Inuk de cuatro años. Admiración al recordar a Amundsen y Scott que hace justo 100 años luchaban como nosotros en la meseta Antártica con un coraje y determinación sin limite. Gratitud a mis compañeros de expedición Javier Selva, Ignacio Oficialdegui y Juan Pablo Albar que forman un equipo excepcional, y gratitud a aquellas personas que han creído en este proyecto y que forman el gran equipo de ACCIONA. Esperanza y convicción en el potencial de este vehículo para desarrollar un programa científico en la Antártida y como auténtico transporte del futuro en esta zona de forma limpia y cero emisiones.

Todas estas son sensaciones que se agolpan en mi cabeza cuando navegamos casi a 20 km/h hacia el Polo Sur, y aparecen los primeros banderines que señalan la proximidad de las instalaciones de la base americana que está dentro de una nube oscura que impide que podamos verla. Llevamos la cometa de 82 m y la línea de 300 m. Tan solo cuando estamos muy cerca del Polo Sur empiezan a aparecer algunos de los edificios de la base americana Amundsen-Scott. El aspecto es bastante fantasmal y no se ve a ningún ser humano.

Paramos a tomar un café en una tienda de ALE, los responsables logísticos de la expedición. Allí esta Scott, un americano simpático y hospitalario, la primera persona ajena al equipo que vemos en varias semanas. Después continuamos con la cometa hasta el mismísimo punto que señala el Polo Sur que se encuentra 1 km. mas adelante. Abrazos, fotos, unos trabajadores de la base bajan a ver que diablos es ese extraño vehículo movido por una cometa y sin dar crédito a que haya podido navegar hasta aquí.

El día 30 queda ya lejano pero es la verdadera crónica de cómo hemos llegado hasta aquí.

Ese día comenzamos con un terreno bastante malo y lleno de sastrugis, pero con un viento favorable del norte. Decidimos usar la cometa de 16 m para no coger demasiada velocidad, intentamos derivar hacia el este con la esperanza de que el terreno fuera mejor que el de los días anteriores. Y en efecto, parece acertada la estrategia porque poco a poco, y ligeramente, el terreno fue a mejor y, contra todo pronostico, los kilómetros fluyeron de modo que conseguimos hacer 165 km. en la jornada.

Por la noche los ánimos se encendieron cuando recibimos el parte meteorológico que nos enviaba Juanma Viu, nuestro quinto expedicionario, y en el que se hablaba de vientos favorables para las siguientes 36 horas. Las reparaciones del trineo y la pequeña intervención que hubo que hacer para atajar una infección en un dedo de Juanpa nos obligaron a salir muy tarde casi a las 6 de la mañana del día 31. Íbamos a intentar llegar al Polo, para ello necesitábamos que se mantuviese el viento, y que se confirmase que íbamos a encontrar el mejor terreno. Y así se cumplió, el terreno súbitamente se hizo impecable y pudimos ir a buena velocidad. Los kilómetros fueron cayendo mientras hacíamos nuestras rotaciones de turnos. Los que iban dentro de la tienda pudieron dormitar y descansar bastante bien. Cambios de cometa de 16 a 30, 60 y 82 m conforme el viento iba cayendo poco a poco. Debido a la proximidad del Polo debíamos ganar grados al Este para que el viento fuera favorable, o si no no llegaríamos. Estábamos ajenos a la Nochevieja, cuando se cambiaba de año a Javi y a mi nos tocó descansar en el saco de dormir. Entre dormitada y dormitada oímos a Ignacio y Juanpa que celebraban mientras navegaban la Nochevieja, estábamos tan cansados que no tuvimos celebración. A las 2 de la mañana cambiamos el turno y nuestra Nochevieja consistió en navegar sin descanso, sin haber comido mas que cuatro lonchas de jamón serrano cada uno, unas almendras, y algo de chocolate mientras cabalgábamos hacia el Polo Sur y vimos los primeros banderines que indicaban la proximidad de la base.

Así completamos una larga jornada y nuestro auténtico récord de distancia: 310 km. de navegación continuada.




Feliz Navidad desde donde no hay Navidad

Fecha: 25/12/2011 - Publicado en www.accionantarctica.com

Juanma Viu, nuestro compañero de proyecto que nos da apoyo desde Madrid, nos manda casi todos los días un mensajito con el parte de viento que nos espera para nuestra posición, algún consejillo de estrategia, y mucho ánimo, sobre todo mucho ánimo. Juanma es un gran conocedor de la Antártida, de la meteo y de sus amigos. Ayer nos avisó de que nos llegaba un buen día para poder arañar un buen pedazo de nuestro periplo, vientos constantes de N y NE. Y así ha sido y así de bien los hemos utilizado.

¡Qué gran disfrute de día! Día del Catabático puro, limpio, helador, rotundo y que nos lleva como un buen pastor hacia nuestro destino. Hoy me he vuelto a reencontrar con mi constante compañero el viento, con el trineo que iba como un paño de seda dibujando cada contorno de la superficie, con mis mejores sensaciones de “plateaudor” antártico, con el recuerdo de navegar con Juanma, con la buena compañía de Juanpa, con el empuje de Javi.

La Antártida en el fondo…cuando la conoces…es maja. Hoy no hemos parado hasta el 80º S (253km). En términos polares esto es inconcebible.

Gracias Ramón y gracias Acciona.

Otro día os cuento que es eso del Catabático..

A la lista he añadido otro concepto que quiero que conozcáis, los sastrugi. Con estas dos cosas claras, un buen pasamontañas y un buen chubasquero uno ya esta en condiciones de ir de excursión por el plateau antártico. No obstante, si os echáis a Ramón en el petate mejor.

De todas formas habrá que retrasar una vez más esas expediciones que tenéis pendientes a estas latitudes puesto que hoy es Nochebuena y la cabeza me lleva en tiro frontal, en mitad de la ventana, a otros pensamientos, ya haré el esfuerzo de morder grados por el borde de la ventana otro día.

Hoy el viento se ha parado, parece que nos obliga a descansar y diferenciar el día de alguna manera.

Javi y Ramón están en su turno de dormir y lo están exprimiendo. Javi coge fuerzas para alegrarnos la noche y para navegar hacia el SE si se tercia (todavía no apuntamos directos al Sur por razones de estrategia con los vientos). Juanpa lee y parece meditativo, con un poco de morriña, me acompaña en el sentimiento. Ramón digiere los km hechos y por venir mientras dormita en una de sus posturas imposibles. Van a ser mis terceras navidades en su compañía, somos ya parte del Belén viviente de la Antártida, como figuritas de Alfredo Mayo, pétreos por el frío y la inmovilidad que impone nuestra vestimenta.

Volviendo al centro de la ventana con cometón, no viene muy a cuento, pero no sé si os he contado que tengo tres hijos, y estos tienen su correspondiente madre.

Anne, la mayor, con sus 14 añitos es la mas guapa, la mas lista, la mas observadora y complicada, es mi princesa y eso vale todo. No creo que le gustaría estar aquí conmigo, en esta atiborrada tienda de campaña.

Matías le sigue con 12: si quieres alegrarte el día busca a este personaje lleno de entrañas de la vida, de sentimientos, de empatía, el rey del balonmano, la felicidad… El lugar donde estoy ahora le resultaría indiferente, estaría a gusto, pero sin darle un especial valor.

Don Raúl va a cumplir 11 el día de Reyes; menudo personaje, no le vaciles ni molestes a su gente porque tendrás el infierno encima, pero si necesitas ayuda, protección o cariño, la armada invencible va en tu ayuda. Es la justicia, la protección,…todavía a su manera… Estoy tranquilo habiéndolo dejado al cargo del resto de la familia. Le encantaría estar conmigo aquí, ahora, en este infinito blanco.

Todo lo bueno que tienen estas criaturas viene de su madre, bueno, alguna aportación del lado paterno tienen, pero vienen de genes recesivos del abuelo, sin haberse manifestado en la generación intermedia.

Celina, la mencionada madre, es además la cuarta persona que mas quiero. A ella si que le gustaría estar aquí, o estar allí donde estuviere. Es muy fácil meterse en estos jardines teniendo un campo base tan fuerte y confortable esperando después de cualquier incursión en la mayor complejidad. Espero que pasen una buena noche, creo que van a estar en buena compañía. Yo les voy a echar mucho de menos, espero que mas que ellos a mí.

Otro personaje que extrañamente extrañaré será Miguelito, no mi hermano (que también un poco, y a María), sino mi nuevo sobrino, hijo de mi hermanita Ana y uno que se llama Mikel, con quien todavía no he pasado ninguna Navidad. La falta de mis suegrillas Espe y Babibel con la recua de cuñadas, lo soportaré. Un beso para todas.

De quien también me voy a acordar mucho hoy es de Juanma, nuestro quinto expedicionario, y de Susana, su mujer, y de sus tres soles, Lucia, Raquel y el monstruo de Dani.¡Qué gente! No hay hielo en la Antártida para pararlos.

Aprovechando que me he puesto, quiero felicitar la Navidad a toda la gente que hace que pueda estar aquí. Aun con riesgo de dejarme a muchos, a toda la familia Acciona, representada por José Manuel Entrecanales, a Acciona Energía, con nuestro líder Rafael, toda la gente de RRHH, con Maite y Carlota a la cabeza arreglándolo todo, a los súper Kintxo y Luis, que todo lo pueden, incluso apoyar mis locurillas, y por supuesto a los “reyes de la casa”, el clan RREE en todos los países, que no hay malos vientos que se le resistan y que los oigo soplar mientras navego. A Pío Cabanillas que nos apoya y anima. Y a mis amigos. ¡Patxi cuídate!

Feliz Navidad Enrique, nuestro enlace con el planeta tierra, y que te recuperes pronto.

Por cierto, tengo un tío que se llama Tomás y, aunque es un poco agarrao, si le decís que sois amigos míos os invitara a un buen pote.

La próxima hablamos de Catabáticos y sastrugi….

Feliz Navidad desde donde no hay Navidad ni nada salvo hielo, viento y buenos compañeros.




Golondinas, un montón de kilómetros y los 80º de latitud Sur

Fecha: 24/12/2011 - Publicado en www.accionantarctica.com

Tras la buena marcha del día 18, el día 19 el viento de dirección contraria al esperado, viene del Polo Sur hacia la costa. Juanma (nuestro quinto expedicionario), que nos envía el parte meteo desde España, ya nos había avisado de que iba a ser un día meteorológicamente raro. Y así lo fue. El viento roló pero en todas las direcciones malas. Cambiamos el trineo de posición varias veces a ver si podíamos hacer algo pero fue en balde. Cuando por la noche nos toco el turno a Javi y a mí estuvimos haciendo reparaciones del trineo, deshaciendo nudos de cometas y pequeñas tareas para estar a punto. Filmando y haciendo las tareas que con la marcha no habrá tiempo. Intentamos mantener los turnos a toda costa. De hecho a las 11 de la mañana nos acostamos y cogen el relevo Juanpa e Ignacio.

Por la noche el viento cambia y se pone favorable con una ligera desviación. Javi y yo comenzamos la marcha yendo muy bien, el viento nocturno es fuerte y partimos con la cometa de 60 m2. Al poco rato de la partida salta el sistema de suelta rápida y la cometa se cae, mientras Javi va a la cometa, unos pajaritos blancos con ojos saltones que parecen golondrinas se acercan al trineo y me miran. Son ocho o diez, no doy crédito, estamos a mas de 500 km de la costa y ¡qué diablos pueden hacer estos pájaros en este lugar totalmente desértico donde no hay nada! No se entretienen mucho tiempo y para cuando voy a sacar la cámara ya se han ido en su peregrinaje a ninguna parte, un poco como nosotros. Es un buen augurio. Conseguimos ponernos en marcha y esta es buena, el terreno es mejor del esperado, de hecho sorprende lo uniforme y plano que es. Los kilómetros se suceden hasta el cambio de turno, pasamos a dormir y conseguimos hacerlo sin problema durante la marcha, el movimiento del trineo incluso ayuda. A la noche el día ha sido optimo, 180 km, la mejor jornada hasta la fecha. Todo lo que nos adentremos en el interior significa tiempo estable y mejores condiciones, la zona costera es el problema. El 21 sopla viento fuerte de noche, empezamos con una cometa de 60 m2 pero debemos cambiarla a 30 m2 por ser demasiado fuerte, a unos 30 m de altura el viento sopla como un verdadero cañón, llevándonos fuera de control. El terreno sigue siendo bueno. A las 6 de la mañana el viento empieza a bajar, se va quedando sin fuerza, tanto que cambiamos a la cometa de 80 m2, pero ni aun así esta tiene fuerza. Cuando Ignacio y Juanpa cogen el relevo el viento muere totalmente y ellos apenas consiguen arrancar unos 4 km. Simplemente no hay viento. Nosotros habíamos hecho cerca de 100 de modo que no ha sido un mal día a pesar de todo.

Lo importante es que ya hemos cogido el ritmo y las condiciones son mas estables. El 22 el tiempo sigue estable, pero de noche el viento es fortísimo. Salimos con 60 m2 pero pronto nos colocamos fuera de control, debemos cambiar a una cometa menor, ponemos 30 m2 que aun así va muy fuerte, en algunos momentos cogemos 30 km/h. Es una pasada ver al trineo comportarse en este terreno saltando, adaptándose y dando todo tipo de tumbos. El viento es muy bueno, la nieve arrastrada por la superficie le da a la progresión un aspecto fantasmal, los botes que pega el trineo impresionan, parece imposible que se pueda dormir dentro. Mientras conduce Javi en un momento y en medio de los botes pierde el mando y hemos de soltar la cometa. Que vuela a casi 1 km de distancia. Recogerla, colocar las líneas de 300 m, ordenar de nuevo la cometa, comprobar que todos las líneas estén bien, la maniobra nos lleva hora y media. Vamos tan abrigados que nos cuesta caminar mucho, y hemos de hacerlo de un modo lento. La cara protegida por la mascara, la parka, las botas… Mucha ropa para andar, pero la justa para estar parados en el trineo. Cuando acabamos nuestro turno hemos hecho 140 km. No está mal. Manteniendo la cometa en el aire hacemos el cambio de guardia, momento que Juanpa aprovecha para los experimentos.

El mejor momento del día es entrar en la tienda que esta siempre milagrosamente caliente. Es entrar en un autentico hogar movible. En marcha comemos algo, bebemos, leemos y a dormir. Nos levantamos de nuestro plácido sueño mecido un grado de latitud más adelante. Ignacio para el trineo a los 80ª S. Valoramos la posibilidad de tirar y batir nuestro record de 311 km en un día, pero finalmente nos quedamos para no perder el ritmo. Hemos hecho 253 km, El tiempo es estable, hay mucha menos diferencia entre día y noche, y hace mas calor que junto a la costa. Estamos casi eufóricos, todo funciona, hemos cogido el ritmo que creemos puede ser imparable. El trineo va muy bien, la tienda también, el sistema de turnos es un acierto total que nos hace aumentar la eficacia y estar casi más descansados y el Polo empieza a verse no tan lejos. A 250 km por día no está más que a 4-5 días de aquí. Ahora lo importante es mantener el ritmo continuo de entre 150 y 250 km/día. ¿Seremos capaces de mantenerlo?

El día 23 vamos también como una moto. El terreno es mucho peor. Por primera vez aparecen sastrugis de verdad y zonas que parecen imposibles donde el trineo demuestra lo mejor de sí mismo, y se comprende el porqué de su diseño. Hemos de ir despacio, controlar la velocidad, da miedo romper el trineo. El viento en altura sigue siendo fortísimo. Para parar el trineo hemos de poner las maromas de cuerda bajo el rail para frenarlo, y aun así cuesta. Javi quiere filmar el trineo desde fuera pero no es fácil, pues el sistema no para, e intentamos evitar al máximo las maniobras de cambio de cometa, pues fácilmente nos suponen una hora.

Estamos siguiendo un rumbo este para evitar una zona de grietas en medio del Plateau. El viento es sencillamente perfecto, viene del norte, el sol brilla con fuerza. Por primera vez navegamos sin parar ni una sola vez ni ningún incidente. Cuando cambiamos el turno Ignacio y Juapa tienen varias roturas de cuerda que les hacen perder mucho tiempo, aun así hemos hecho 183 km en una jornada. Esto marcha, hablamos de llegar al Polo Sur antes de Nochevieja. ¡Quién sabe! Ya veremos.

Mañana es Nochebuena, para nosotros todo es igual, sin embargo no puedo dejar de sentir cierta nostalgia. Este año no habrá comilonas ni cenas familiares de Navidad, solo hielo, viento, cometas y mis tres compañeros: Javi, Juanpa e Ignacio que ahora mismo forman todo mi mundo.




Escapando de la tormenta

Fecha: 15/12/2011 - Publicado en www.accionantarctica.com

Iniciamos la travesía sobre el plateau antártico a más 7 millas por hora!!! Juanma Viu, nuestro quinto expedicionario desde nuestro centro logístico y de Coordinación en España, nos ha avisado esta noche que se nos viene encima una tormenta severa y sobre todo larga con vientos intensos de más de 120 kms/hora. Puede durar más de cuatro días y nos ha recomendado que aprovechemos el viento favorable que ahora tenemos y salgamos por pies.

Raudos, así lo hacemos. No las tenemos todas con nosotros, no hemos podido acondicionar todo de la manera más adecuada, ni tenemos la mejor estiva e incluso reina el caos en el interior de la tienda. No obstante, elevamos la cometa y el trineo se empieza a mover con suavidad hacia el rumbo que Juanma nos ha indicado.

En este momento la emoción es intensa. Hasta ahora todo habían sido preparativos pero por fin ya iniciamos el gran viaje.

En el exterior, al mando de las cometas, Ignacio y Juan Pablo hacen el primer turno, y si todo va bien estaremos navegando más 10 horas seguidas. Mientras, Javi y yo ponemos orden en el interior de la tienda, seguimos peleando con la tecnología e intentaremos descansar algo para estar en las mejores condiciones en el momento del relevo.

Hasta ahora todo ha sido más complicado de lo esperado. Urgencias para salir de Novo al Plateau, mal tiempo que nos han retrasado nuestros preparativos, problemas con el teléfono Inmarsat y la baterías … y además rotura de uno de nuestros prototipos de cometas.

En las pruebas que hemos hecho estos días, las innovaciones del trineo han funcionado perfectamente y lo mismo ha sucedido con la tienda que ha aguantado vientos superiores a 100km/h a pesar de su altura (entramos de pie). Pero las cometas nuevas, las LWP9, con un sistema diferente de fabricación no han soportado los 1.200 kg que tienen que arrastrar. A la vuelta tendremos que hacer nuevas pruebas. Esto es parte de los objetivos de la expedición, ver cómo se comportan sobre el terreno materiales y formas que superan holgadamente las pruebas de laboratorio.

Ahora lo que nos interesa es continuar alejándonos de la tormenta. Si nos coge lo pasaremos mal. No es que tengamos miedo por la tienda que aguantará seguro, incluso si el viento fuera superior a lo esperado construiríamos un muro que la proteja. Afortunadamente, todo empieza a funcionar y mantenemos una velocidad estable.

Lo peor de todos ha sido el tiempo perdido, la desesperación de estar parados y recluidos en la tienda. Puede darse la situación de que la niebla haga invisible la tienda a un metro de distancia y que tengamos que salir unidos a ella por una vía de cuerda para encontrar el camino de vuelta.

El viento declina. No conseguimos mantener la cometa en alto. Cae. Intentamos elevarla de nuevo. Luchamos por conseguirlo, pero es imposible. Sin un mínimo de viento no hay nada que hacer. Necesitamos salir de este agujero, pero solo podemos avanzar en un rumbo. Incluso podríamos aprovechar el viento de la tormenta pero su rumbo es desfavorable y nos puede alejar de nuestro objetivo.



¿Sabes cómo es el catamarán polar?

Fecha: 06/12/2011

La travesía del continente Antártico la están realizando en un catamarán polar, puedes ver una animación en el siguiente vídeo:




Regreso a la Antártida en un catamarán polar

Fecha: 01/12/2011

Ramón Larramendi y el resto de miembros de la Expedición Acciona Antártida 2011 parten hoy rumbo a la Antártida.

La Expedición Acciona Antártida 2011 plantea realizar una travesía del Continente Antártico vía Polo Sur en catamarán polar, un vehículo movido únicamente por el viento, recorriendo 3.500 km.

El objetivo es ser la "Primera Expedición" en el mundo en alcanzar el Polo Sur geográfico en un vehículo con cero emisiones. Un hito deportivo, exploratorio y geográfico, con gran potencial científico.

La Expedición Acciona Antártida 2011 es un proyecto pionero para su época al igual que lo fueron en su tiempo las expediciones de Scott y Amundsen, de las que este año se celebra el centenario.

Descargar el dossier de la expedición (12Mb)

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