Suspendidos los viajes al Polo Norte: ¿El principio del fin?

Los viajes al Polo Norte tienen fecha de caducidad. Tras una temporada, el pasado año, que fue la más corta de su historia, la de este año acaba de ser suspendida debido a los conflictos políticos y el eventos climáticos, dos factores que confluyen y han acabado con las posibilidades de que las expediciones e iniciativas previstas lleguen a realizarse tal como estaban planificadas para 2019. Lo que pueda pasar en el futuro es una incógnita…

Esta temporada, había varios vuelos programados al campamento ruso de hielo de Barneo, paso previo para quienes quieren alcanzar la cima del mundo. Por desgracia, el tiempo inestable lo ha puesto muy difícil. Y también las disputas entre Rusia y Ucrania. No sólo no había garantías de que la pista en el hielo, de 1.200 metros, estuviera lo suficientemente estable para permitir  los aterrizajes, si no que ya hubo retrasos en la salida de las expediciones porque no había un avión disponible.

Barneo es un enclave situado sobre hielo flotante a entre 100 y 150 kilómetros del Polo Norte Geográfico,  distancia que varía dado que se mueve debido a la deriva del hielo. Aunque el campamento, punto de partida de las expediciones, está abierto oficialmente desde el pasado 1 de abril, nadie más que su equipo ruso de gestión ha podido llegar hasta allí.

Al parecer, tal como el explorador norteamericano Eric Larsen explicaba en su muro de Facebook, Rusia había prohibido a las tripulaciones de Ucrania viajar a más de 80º de latitud norte, donde está Barneo, lo que ya provocó un desesperante retraso de 10 días en las salidas de todos los que esperaban allí y veían que el tiempo se agotaba. Finalmente, se pudo encontrar un avión canadiense, que logró hacer el vuelo de Barneo a Longyearbyen (Islas Svalbard) donde esperan muchos expedicionarios, entre ellos el propio Larsen, que pensaba hacer una travesía del ‘último grado’ al Polo Norte Geográfico con esquí. También están allí los participantes en un maratón convocado para llegar al Polo Norte.

Pero resulta que el tiempo es tan inestable en el Ártico que la cada vez más pequeña ‘ventana’ propicia para este tipo de travesías ha tenido que cerrarse esta temporada, como anunciaron el viernes día 12 por la noche. Luego, ¿está cerca el fin de las expediciones polares al Polo Norte?

Para todas ellas Barneo es fundamental. La base, que abrió sus puertas en 2002, ha recibido desde entonces anualmente unos 250 expedicionarios, científicos, artistas, políticos y otros visitantes durante una temporada que duraba tres a cuatro semanas. El campamento del año pasado fue el más corto de todos, abriéndose el 13 de abril y cerrando 12 días después, debido a problemas con la pista de hielo.

Para el explorador polar Ramón Larramendi, efectivamente, “se acerca el día en el que será imposible viajar hasta ese emblemático punto de la Tierra como se ha hecho hasta ahora. Lo que está pasando este año y el pasado son la prueba de que la falta de hielo marino, banquisa, acabará con estas aventuras. Es el principio del fin de los viajes al Polo Norte que me alegra haber podido vivir en varias ocasiones y que han marcado mi vida”.

Larramendi ha hecho a lo largo de su vida un total de siete viajes al Polo Norte, entre ellos el primero de España al Polo Norte Geográfico en 1999 con el programa “Al Filo de lo Imposible’ de RTVE, si bien antes ya había estado en el Polo Norte Magnético. El último tuvo lugar en 2009 con Jesús Calleja, para su programa ‘Desafío Extremo’.

Larsen, desde Svalbard, tras conocer la suspensión, reconocía también su temor a que este tipo de aventuras polares “no dure” en el tiempo, aunque se mostraba confiado en que la temporada del año próximo si que sea posible. No obstantes, es consciente de que “el reloj se está parando en el hielo”.

Un reciente informe de Naciones Unidas ya ha confirmado que un 40% del hielo ártico ha desaparecido desde 1979, en sólo 40 años. Las consecuencias son dramáticas para toda la Tierra, por lo que supone en cuanto al aumento del nivel del mar. El hecho de que las expediciones ya no sean posibles por primera vez desde que llegara Robert Edwin Peary hace 110 años es una prueba más de los tiempos que están por llegar. Por otra parte, indeseables.

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